Easy to play, difficult to master

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Easy to play, difficult to master

Recuerdo hace unos diez años cuando el director general de una gran inmobiliaria venía decidiendo los colores de los botones y de los baners de su por aquel entonces web de promociones, con el argumento de que era lo que le gustaba a los clientes,con clientes, él se refería a los visitantes de su web… dudo que conociera a muchos.

Quien más y quien menos hemos vivido esta experiencia cambiando los sujetos, sustitúyase director general por diseñador y botón por posición de la foto, eso sí, mismos resultados.

Diez años después se siguen tomando decisiones por criterios arbitrarios. La diferencia con respecto a esa época es que hoy contamos con dos cosas, tecnología adaptada para quien toman esas decisiones y conocimiento basado en experiencia.

Casi en 2017 todo el mundo está haciendo testing o personalización, el acceso a tecnología y facilidad para ponerla en funcionamiento es un caramelo difícil de dejar pasar. Además, nos permite calmar a ese demonio interno que nos obliga a hacer cosas nuevas y vanguardistas, poner una marca más en el camino hacia nuestra madurez digital, ¿quién, a día de hoy, liderando un departamento de digital, se atrevería a decir que no hace testing? Por mi experiencia y saliéndome de casos concretos se siguen tomando las decisiones de lanzar un test con los mismos argumentos que hace diez años.

Se eficiente, sácale provecho, cinco recomendaciones desde el corazón 😉

1- Si lanzas un test, por favor, que la hipótesis en la que lo sustentan esté basado en datos, los criterios arbitrarios dejémoslos para antes de 2010. Nadie se plantea, a día de hoy, no medir, pero aunque suene duro, aún tenemos que dar el paso de reportar a analizar. Si quieres sacarle partido a tu práctica, empuja para que los test se hagan porque un análisis te ha llevado a ciertas conclusiones que lo justifican.

2- No hagas test por hacer y si lo haces, plantéate muy bien qué aprendizajes quieres sacar de ello. Es cierto que, a veces, hay que hacer test por el hecho de aprender cómo reacciona la organización a los cambios y cómo de ágil eres a la hora de ponerlo en marcha, pero ya que no le vas a sacar un ROI de rendimiento, que sí sea de know how.

3- Que tu stack tecnológico de testing se integre con el resto de tus plataformas. Quizá al principio no le vayas a sacar partido y pierdas algo de dinero, considéralo una inversión, pero cuando quieras dar el salto a la personalización será automático. No hay nada más frustrante que para subir el escalón siguiente tengas que volver a negociar tecnología e involucrar de nuevo a los equipos de IT y seguridad.

4- Si vas a hacer testing pero aún no tienes bien estructurado tu set de datos ni estás analizando en condiciones para sacar conclusiones, ya tienes dos promesas de año nuevo y que te supondrán un desafío en 2017.

5- Planifica bien tus tiempos y los de tu organización. Que una campaña no te boicotee un test ni que un cambio de oferta pueda hacer que tengas que empezar de cero. Si es posible, lanza el mismo test varias veces al año para corroborar la hipótesis y evitar estacionalidades.

Haz testing y avanza en las disciplinas digitales, pero no lo hagas porque el resto lo hacen. A la optimización, la frase “easy to play difficult to master” le va que ni pintada. Aplícate este principio e intenta trabajar con esta disciplina con el objetivo de ser un maestro en ella, eso te diferenciará del resto y es donde, de verdad, conseguirás acelerar el proceso de la transformación.

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